Forrado  Chapa

Chapa plegada.

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Chapa plegada para cubremuros

Chapa plegada. Cada día son más frecuentes las construcciones de edificios de estructura cuadrada y sin tejado.

Este tipo de edificaciones, presentan un problema que consiste en lo siguiente:

La mayoría de ellas, están rematadas en su parte superior con un murete de obra sin rematar.

Y la solución, es cubrirlos con un plegado de chapa que dará un importante remate final al acabado de la Obra.

Este acabado final con chapa, puede ser de diferentes colores (Blanco, Negro, Marrón, Pizarra, etc.)

Con esto, además de embellecer el acabado, protegemos el final de obra de humedades y posibles filtraciones de agua.

 

Nosotros

Fabricamos remates metálicos para cubre-muros de cualquier desarrollo en largos de hasta 6 metros lineales y se los instalamos en su obra con un perfecto acabado SOMOS PROFESIONALES

 

Chapa plegada remates varios

Hay muchos puntos de la obra, que se pueden rematar con chapa plegada para conseguir un mejor y más duradero acabado

La variedad de formas posibles y el abanico de colores que ofertamos, puede solucionar cualquier necesidad de forrado y acabado para sus obras

Al realizar un plegado de una chapa en una plegadora, esta se ve sometida a una presión gradual al estar situada entre el punzón y la matriz.

Plegado de chapas

El plegado de la pieza estará en relación con la fuerza aplicada.

Esto podría ser representado en un gráfico donde se tenga en cuenta los grados a los que se pliega la chapa y la fuerza aplicada.

Entendemos que la chapa plana se corresponde con 180º.

Lo primero que observamos en el gráfico es que para empezar a plegar necesitamos una cierta cantidad de fuerza.

Una fuerza inferior a esta no produce deformación en la chapa cuando la fuerza cesa. Esto se debe a la elasticidad del material.

A medida que prosigue el plegado la fuerza debe aumentar hasta los 135º aproximadamente.

A partir de aquí la fuerza necesaria desciende ligeramente hasta los 100º.

A esta zona le llamaremos región 1.

En este punto a medida que desciende el ángulo de plegado aumenta la fuerza necesaria.

Para conseguir plegar los 90º necesitamos una fuerza superior a la necesaria para conseguir 130º.

La fuerza necesaria para plegar 90º se denomina “fuerza necesaria”.

Si presionamos la pieza llegaremos a unos pocos grados por debajo de los 90º.

A esta zona le llamaremos región 2.

Si seguimos aplicando más fuerza el ángulo de plegado volverá a ser otra vez 90º.

La fuerza necesaria será una 6 veces mayor que la “fuerza necesaria”. En esta zona para conseguir una pequeña variación en el ángulo de plegado es necesario un incremento muy grande de fuerza.

A esta zona le llamaremos región 3.

A las regiones 1, 2 y 3 les llamaremos plegado parcial, plegado a fondo y acuñado o estampado.

En este punto el plegado parcial y el plegado a fondo los unificaremos y nos referiremos a ellos como plegado al aire.

Elasticidad de la chapa

Cuando realizamos un plegado, la elasticidad de la chapa no se elimina aunque el esfuerzo producido en la chapa haya excedido el límite elástico.

Podemos considerar al límite elástico como el punto donde la chapa cede al esfuerzo.

La plasticidad está más allá de ese punto. Este es el motivo del retorno elástico.

Cuando se realiza un plegado la parte interior de este es comprimida y la parte exterior es extendida o alargada.

Entre estas caras existe un plano intermedio, llamado neutro, en el cual no se produce ni comprensión ni extensión.

Cuando una chapa es plegada, los esfuerzos que son opuestos actúan en la cara interior y exterior de la chapa.

En general, la resistencia a la compresión de la chapa es mucho mayor que su resistencia a la tracción (extensión).

La presión ejercida deformará permanentemente la parte exterior de la chapa, pero la parte interior no llega al límite elástico.

Por tanto, la parte interior tiende a recuperar su forma inicial.

Puesto que el esfuerzo es una fuerza de resistencia que actúa en oposición a la fuerza externa aplicada, el esfuerzo de compresión actúa hacia fuera de la cara interior.

Este esfuerzo de compresión se convierte en retorno elástico.

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